En los reinos de taifas

La operación Tótem ha desembarcado con fuerza en la Región de Murcia para recordarnos a todos, ciudadanos, cargos públicos, corruptos y corruptores que el Estado de Derecho siempre prevalece y que antes o después, el que la hace la paga, inexorablemente. Totana es el primer escalafón de probables y sucesivas intervenciones en los consistorios murcianos en aras de perseguir delitos urbanísticos que florecieron en su mayoría al albur del Aznarismo económico, recordemos, cuando las Fiscalías Anticorrupción fueron eliminadas por falta de presupuesto. Ahora la situación es distinta, con un gobierno comprometido con la lucha contra el fraude y la corrupción, enviando unidades especiales de la Guardia Civil y aumentando la nónima de Fiscales por toda España. La Región de Murcia, donde un tercio de los alcaldes del PP está imputado, dará mucho que hablar en el futuro y no precisamente por sus hortalizas y sus playas. La Justicia es lenta pero llega, vaya si llega.

Lo de Totana por tener tiene hasta tintes de telenovela, con amantes brasileñas y ex-mujeres pringadas, monsieur le diputé acorralado, el alcalde que horas antes salía en pleno a decir que el ayuntamiento no tenía nada que ver, el jefe de la Poli Local, la secretaria municipal, empresarios, intermediarios, cajas fuertes, maletines, en fin, que no nos podemos quejar, la cosa está y estará entretenida. Esto recuerda mucho a Marbella, no me digan que no. Mientras tanto, el diputado regional se esconde en su escaño, agazapado, temeroso, protegido por el padre nuestro Valcárcel Siso. Pero éste, Siso, tiene el panorama tan negro que no sabe si girar a izquierda o a derecha, hasta el punto de que salta a la palestra anunciando un disparate jurídico de desternillantes intenciones, el PP se presentará en cada caso abierto, no se sabe con qué intención, serán cosas de los nervios. Hoy tartamudeaba ante los micrófonos y se remitía a una nota de prensa malintencionada que trataba de despistar al personal. Se inventan la figura legal de “retenido” para tratar de engañar a los murcianos cuando la realidad es que está “detenido”. Bochornosa ha sido la conexión de la 7, un TV autonómica que también dará incontables disgustos. Nos toman, encima, por gilipollas.

No puede ya este presidente sacar pecho sobre diligencias archivadas ni hacernos creer que esto es una trama política contra el Partido Popular. Los ciudadanos deben ser implacables con los discursos baratos y barriobajeros de quienes quieren eludir las responsabilidades políticas que se derivan de contundentes actuaciones judiciales como esta. Porque el ex-alcalde de Totana es diputado por obra y gracia de Valcárcel y el Partido Popular, porque el presidente ha avalado en manifestaciones públicas (hace un año) el urbanismo de Totana cuando las primeras denuncias entraban en los juzgados. Para empezar el Grupo Popular en la Asamblea debe expulsar y cesar al señor Morales para que se pueda someter a la Justicia como cualquier ciudadano. Cada hora que pase sin que este extremo se haga efectivo supone la confirmación de que el PP trata de proteger a un supuesto corrupto de las investigaciones judiciales en clara obstrucción de la Justicia, lo que nos llevaría a preguntarnos: ¿por qué?

Los por qués pueden ser el objeto de investigación inmediata, no lo descarten. Esto de Totana dará que hablar y no se quedará en una cuestión municipal, hay conexiones y hay más agujas en el pajar, más de uno saldrá escaldado y por eso, de momento, se mantienen unidos en bloque. Se suma así un caso más en la maraña generalizada que ha azotado estos años la Región de Murcia con el beneplácito por omisión de una ciudadanía entretenida en manifestaciones torticeras y eslóganes partidistas pagados con dinero público. Se deben depurar responsabilidades penales y políticas, pero no olviden nuestra responsabilidad civil si a partir de ahora los ciudadanos vuelven a refrendar las prácticas de nuestra clase política gobernante. Esta gente tiene poder porque nosotros se lo hemos dado. Reflexionen.

Vienen curvas porque los nervios están a flor de piel. Verán a los fariseos salir a clamar contra la injusta Justicia que solo persigue alcaldes del Partido Popular mientras la ETA está en la calle. Dirán que esto es obra de Bermejo, como si la investigación hubiese empezado hace dos semanas cuando se conoció la candidatura del ministro. Los reconoceréis por sus obras y sus enormes bocas malolientes, prestas a poner en duda el Estado de Derecho imputando a jueces la labor de mamporreros oficiales de Zapatero. Hablarán de la mujer del Fiscal, de que se entra en consistorios populares y no socialistas, que tal o cual juez tiene estos u otros intereses. Pero les recordaremos que el Estado de Derecho funciona, que un juez es imparcial e independiente, que la Policía y la Guardia Civil no puede actuar sin pruebas concluyentes. Quien ose defender lo indefendible será entonces cómplice y encubridor moral de los delitos. Que nadie lo olvide.

En el probable caso de que estas manifestaciones se produjesen la sociedad murciana y los colectivos sociales (incluidos los sindicatos) deberían plantear una movilización masiva para exigir responsabilidades políticas y respeto por la Justicia. Hay que abrir de una vez los ojos queridos murcianos antes de que un rosario de condenas impacte en sus conciencias. Piensen en los marbellís y acertarán. Ellos también estaban ciegos al olor del dinero negro y las migajas que dejaban los grandes capos del ladrillo. Lo peor de todo, nuestra imagen como región ante nuestros vecinos españoles. Con qué cara pedimos agua si amparamos y defendemos a los corruptos. Careceríamos de toda la credibilidad. Hay que dignificar la vida pública de esta Región con una regeneración profunda de nuestras instituciones, caiga quien caiga.

Se puede resumir la situación en la Región de Murcia con una frase pronunciada por el hoy sospechoso diputado popular Juan Morales que dijo que tenían que “recalificar ese campo de lechugas porque Totana no tenía agua para regar por culpa de Zapatero”. Juzguen ustedes mismos: el agua para tapar la corrupción. Y quien no lo quiera ver, allá él. Pero que no lo olvide nadie, quien la haya hecho, la va a pagar. Eso que nadie lo dude.

De aquí.

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