Rajoy sin belén

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Lo veía y no me lo creía: Mariano Rajoy, en pose de Jefe de Estado, echando una arenga sobre «el orgullo de ser español» y sobre lo identificados que estamos «todos» con la bandera del Reino, animando a cada cual a hacer el 12 «algún gesto» de amor a la Patria en donde sea, «en su casa, por la calle, con los amigos…». ¡Vágame el cielo! Pero, si tan identificados estamos «todos» con la bandera bicolor y tanto vibramos «todos» con la unidad de España, ¿qué necesidad hay de poner tanto énfasis en la defensa de lo que nadie ataca?

La torpeza es mía, que no me doy cuenta de que, en el problemático subconsciente de Rajoy, no todos somos «todos». El «todos» de Rajoy incluye sólo a quienes él más de una vez ha llamado «españoles de bien» (o «bien nacidos», alternativamente). A los otros, es decir, a aquellos que no sienten ganas de entregar hasta la última sangre por la bandera del Estado, o que no acaban de captar el emocionante encanto político-musical de la Marcha Real, o que no se sienten poseídos por el deseo incontenible de gritar a los cuatro vientos que Navarra es como el Guggenheim, como Gibraltar y como el islote de Perejil (o sea, España, en estado metafísicamente puro)…  a ésos no los considera ni españoles ni nada.

Lo veía y lo oía en la televisión, convertido en portavoz de «todos», y me decía: «Esto no es verdad. Es un montaje». Y acertaba a medias. Porque es verdad, pero también es un montaje.

De aquí.

One Trackback/Pingback

  1. [...] elegido un decorado que se asemeja al de la Zarzuela durante el discurso navideño del Rey. No falta ni la foto familiar, ni los colores de la biblioteca con sus uniformados libros, [...]

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